Padres tóxicos

El cambio en las relaciones paterno-filiales

Por: Mercè Martínez

Cuando pensamos en una relación de padres e hijos, podemos pensar en una relación bonita, cariñosa, llena de buenos recuerdos,… Pero no siempre es así. A veces esta relación puede ser lo contrario, una relación con baches, sin pensamientos bonitos, sin cariño,

Si echamos la vista atrás, nos daremos cuenta que, en los últimos años, las relaciones padres-hijos han cambiado sustancialmente. Según Alessandra Caprari, psicóloga del Centre de Serveis Socials Raval Nord de Barcelona, “las relaciones padres e hijos/as han ido cambiando en lo referente al cuidado más emocional de los niños y niñas, que tiene en cuenta el desarrollo de una manera global. Hay distintas corrientes sobre crianza hoy en día e infinitos libros, foros e información sobre esto, pero creo que lo destacable es tener en cuenta el ritmo de los pequeños, sus necesidades y que tengan vivencias positivas en la infancia para que se conviertan en adultos equilibrados y autónomos”.

Lo que fue antaño habitual como figura autoritaria, actualmente se ha convertido en “una más horizontal, en líneas generales como algo positivo, aunque cabe destacar que a veces incluso perdiendo la idea de que es importante para los hijos e hijas que los padres pongan límites, de forma asertiva eso sí, pero que haya límites”, afirma Alessandra.

El hecho de no poner límites puede afectar significativamente a la relación padres-hijos, porque aparte de no poner límites a los hijos, tampoco se ponen límites ellos mismos, lo que puede convertir la relación en una relación tóxica. ¿Cómo podríamos definir este tipo de relación? Tal como nos indica Marga Muñiz Aguilar en su blog “Familia y Adopción“son relaciones en las que las dos partes, o una de ellas, se siente atrapada y de las que resulta difícil salir”. La parte “atrapada” muchas veces no es consciente de que está dentro de un ambiente de toxicidad, ya que ha hecho de ese entorno su rutina habitual, lo que le lleva a pensar que este tipo de relación tóxica con sus progenitores es lógica, normal e incluso buena para él/ella.

Pero, ¿Cuánto puede llegar a perjudicar al infante este tipo de relaciones de situación familiar compleja? Según Caprari, que considera la figura de los padres fundamental para el desarrollo de los hijos, ya que se muestran como sus referentes marcando lo que es correcto e incorrecto o la manera de comunicarse entre otras muchas cosas, “Cuando los pequeños y las pequeñas presencian conflictos y violencia del tipo que sea, esto genera un daño muy fuerte, a parte de un conflicto de lealtad entre lo que siente y lo que ve en sus progenitores, que no debería experimentar. Marcará el cómo sentirán y vivirán las relaciones con sus iguales, como se posicionarán con las personas, su autoestima, auto identidad y las herramientas con las que se moverán por la vida.”

Según Familia y Adopción , las relaciones tóxicas entre padres e hijos son las más injustas en la escala de valor de la “justicia”, porque los padres suelen ser un referente positivo para nuestras vidas, al mismo tiempo que representan la autoridad, desarrollando de esa forma un papel de “jefe” de la relación que marca el camino y siempre intenta que la otra persona haga lo que le recomienda, lo que él/ella cree que es mejor para el hijo/a sin contar con su opinión, deseos, sueños, preferencias…Esto suele ser más frecuente que pase en madres porque “muchas mujeres basan su autoestima en ser necesitadas, de manera que  mientras tienen a alguien que las necesita se sienten equilibradas”.

Y quizás os preguntéis, ¿Por qué existen este tipo de relaciones, de dónde surgen? la psiclóloga Caprari explica que “tiene que ver con el hecho de que los padres estén dañados por su propia historia personal y no hayan podido hacer un trabajo de reparación. Por tanto hablamos de unos padres que no están felices, tranquilos y que no cuentan con herramientas que les permitan estar presentes y tener en cuenta las necesidades de sus hijos e hijas, porque su propio daño y malestar les ocupa demasiado, tanto que está por encima de las necesidades de sus pequeños.”

¿Cómo podemos detectar estas conductas perjudiciales de padres a hijos? Psicología y Mente nos lista las características más habituales para detectar a los padres tóxicos:

  • Demasiado exigentes
  • Manipuladores
  • Autoritarios, poco tolerantes e intransigentes
  • Maltratadores físicos y verbales
  • Demasiado críticos
  • Poco comunicativos
  • Culpabilizan a los hijos de sus propios fracasos o frustraciones
  • Proyectan sus sueños en sus hijos
  • Son excesivamente protectores
  • No aceptan las amistades de sus hijos
  • Planifican su carrera profesional
  • Son egoístas
  • Son un mal modelo
  • No les enseñan hábitos saludables

El reto de intentar salir de este tipo de relaciones es complicado, porque lo habitual es que ninguna de las dos partes sea consciente de la peligrosidad de la relación; los padres creen que hacen lo mejor para sus hijos; y los hijos, que los padres se comportan como deben porque son su figura a seguir. En estos casos, Alessandra nos afirma que “Lo óptimo sería hacer una intervención psicológica desde una edad temprana, por tanto en la infancia. Cuánto más tarde se aborden estos problemas, más difícil y largo será el trabajo a hacer, ya que los patrones y las creencias quedan más instauradas, pero no quiere decir que no se pueda. Es importante saber pedir ayuda profesional a cualquier edad y tener ganas de hacer un proceso de aprendizaje y crecimiento.”

A veces la influencia de aquellas personas en las que crees y confías puede ser clave para empezar a andar tu propio camino fuera de esta relación tóxica. Aunque como bien afirma Alessandra, “Podemos aprender a gestionar cómo recibimos estas opiniones o valoraciones, cómo las procesamos y cómo contestamos (…) podemos ser capaces de tomar nuestras propias decisiones, por diferentes que sean de la opinión de los demás.”

Los niños lo vienen con un libro de instrucciones bajo el brazo, y tampoco nadie nos enseña a ser padres, así que hay que hacerlo de la mejor manera que sepamos, aunque es importante que “los niños y las niñas vivan en un entorno tranquilo, feliz, de juego, donde no haya conflictos y puedan expresar como se sienten, las dudas que tienen y lo que les preocupa. Los hijos y las hijas tienen que sentirse seguros y eso implica que sepan que cuentan con unos padres presentes, felices y tranquilos”, afirma la psicóloga Caprari.

Como decía la Madre Teresa de Calcuta:

“Enseñarás a volar, pero no volarán tu vuelo. Enseñarás a soñar, pero no soñarán tu sueño. Enseñarás a vivir, pero no vivirán tu vida. Sin embargo, en cada vuelo, en cada vida, en cada sueño, perdurará siempre la huella del camino enseñado”.

Colaboradora: Alessandra Caprari. Psicóloga del Centre de Serveis Socials Raval Nord de Barcelona.

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